Muchas veces veo por los medios distintas campañas relacionadas con tal o cual tema, pero no recuerdo haber visto mucho sobre el tema de los chicos que ejercen trabajos en la via pública. Esto, a lo que lamentablemente ya estamos acostumbrados a ver, es una realidad cruel: chicos que desde muy temprana edad están vendiendo o pidiendo dinero en los medios de transporte y estaciones terminales, chicos que ejercen trabajos que dañan su condicion fisica y psicologica, chicos prostituyendose, madres con sus hijos sentadas en una vereda pidiendo. Como evitar todo esto? No creo que sea fácil, si que es necesario porque es un circulo que crece cada vez mas, ya que estos menores, más allá del maltrato, la falta de educacion formal y el ecxeso de educacion de la calle, aprenden que eso, su forma de vida, es la correcta, y se convierten en adultos que explotan chicos sin el menor reparo.
Por eso creo que no hay que esperar a que tal o cual gobierno haga algo sino empezar nosotros mismos por un hecho muy simple: la explotacion de menores existe porque es un mercado rentable. Si dejasemos de darle dinero a esos chicos que venden en el tren o piden dinero en nombre de un hermanito que tiene 5 años y una enfermedad terminal (del cual te informan en un papel visiblemente armado por un adulto y fotocopiado hasta el cansancio), si no compramos las chucherias que venden, si nos negamos a consumir actividades que involucren a menores, dejaria de ser un negocio rentable. Parecerá para algunos un comentario de alguien sin corazón, como dejar de darle una mísera moneda a ese angelito, cuando probablemente ésta termine perdida en el lavarropas o en un bolsillo de un jean? Y ese, es justamente el punto: los chicos nos mueven cosas adentro, por eso son negocio para el adulto que los explota: en el mejor de los casos sus padres, y suponiendo que los compensen debidamente por el esfuerzo, en el peor un adulto desconocido al que son alquilados por un monto diario para el menester, como quien alquila un taxi para trabajarlo y quedarse con la diferencia entre lo pagado y la ganacia del día. En el medio, un abanico de opciones dolorosas de ver, padres que castigan ferozmente el no traer dinero (y que obligan a sus hijos a dormir afuera por miedo antes que regresar con las manos vacías) parientes que los regentean sacandolos de circulacion cuando cumplen cierta edad, para entrenarlos en otras areas como el robo o la prostitucion o, si el chico en cuestion es muy listo, para que sean sus capataces controlando a un grupo de chicos mas chiquitos.
Y si queremos hacer algo por ellos sin meternos en el medio (lo cual es no dificil sino peligroso, ya que existe casi una mafia de los explotadores de menores) podemos siempre ofrecerle una buena comida, invitarlos a tomarse un cafe con leche pagandolo uno, ofrecerles ropa o, útiles para el colegio o cualquier cosa que ellos necesiten, cosas que no le sean redituables al que esta lucrando con su infancia. Con solo esto ya estamos haciendo un gran aporte
Quisiera dejar por últomo una anecdota que me hizo ver la real dimension de este asunto y sus consecuencias a largo plazo: hace unos 10 años yo trabajaba en una oficina del subte y vino a visitarme una amigo de la infancia. Como no me encontraba en ese momento me estuvo esperando en la puerta de la oficina, que da al mismo anden, y se le acercó un chico de los que pululan por el subte haciendo malabares "a la gorra" para darle conversación.
-hola amigo- le dice.-tenes una moneda?
no, no creo. - le responde mi amigo.
-estas esperando a tu novia?
-no, a un amigo
- y tenes hijos?
-Espero tenerlos, pero todavia no.
-Yo cuando sea grande voy a tener muchos hijos
-si?
-Si, para que salgan a laburar y asi que quedo en casa.
Creo que no hay mucho que decir. A partir de ahi mi amigo trato de explicarle que lo normal es que los chicos vivan una infancia y se eduquen, mientras se recuperaba de escuchar la respuesta de este chico, tan naturalmente dada. Pero para ellos es la realidad diaria, y el conjunto de valores con los que crecen, decirles otra cosa como que deberian estar en el colegio o jugando sin preocupaciones les suena a ridiculo, a utopico. Y lamentablemente, son el nuevo eslabon de una cadena inteminable a la que podemos cortar, simplemente pensando en a quien va el dinero que les damos cuando metemos una mano en el bolsillo queriendo ayudarlos.
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